3 de Noviembre de 2026
La productividad total de factores (PTF) en Chile lleva cerca de dos décadas estancada: creció 3,2% anual en 1991-1995 y cayó 0,3% anual en 2021-2025, según datos de la CNEP. En ese contexto, el Centro de Políticas Públicas USS elaboró el documento Asociación entre encadenamiento productivo y productividad, que explora una dimensión que ha recibido poca atención en el debate: la red de relaciones entre sectores, proveedores y clientes. Combinando las estimaciones de PTF sectorial de la CNEP con las Matrices Insumo-Producto del Banco Central para 2008-2023, el análisis identifica cinco claves.
1. Un problema persistente, con una señal reciente. El estancamiento no es solo minero: excluyendo la minería, la PTF dejó de crecer a partir de 2012. Como buena noticia, en 2024 y 2025 se registraron dos alzas anuales consecutivas, algo que no ocurría desde 2011-2012. La magnitud importa: según la CNEP, un punto adicional de crecimiento por productividad acorta en una década el plazo para duplicar el ingreso.
2. Trayectorias sectoriales muy dispares. Agricultura y Transporte y Comunicaciones multiplicaron su PTF por cerca de 3,5 veces desde 1990, mientras Minería y Construcción se ubican bajo la mitad de su nivel inicial, e Industria y EGA (Electricidad, gas y agua) están prácticamente donde partieron. En la gran minería, la CNEP indica que entre 2000 y 2014 la producción de cobre creció 19%, pero exigió 79% más energía, 157% más trabajo y 178% más capital.
3. El encadenamiento hacia atrás se asocia con mayor productividad. En un panel de siete sectores, un aumento de una desviación estándar en el encadenamiento hacia atrás (la integración con proveedores) se asocia con una PTF entre 3% y 9% mayor. En cambio, el encadenamiento hacia adelante no muestra una relación estadísticamente significativa. El resultado es coherente con la evidencia para la minería australiana, aunque debe leerse como evidencia sugestiva y no causal, dado el reducido número de sectores.
4. La industria manufacturera y los servicios son los proveedores clave. La manufactura es el principal proveedor directo del Agro (38,5%) y de la Construcción (33,8%), mientras la Minería depende sobre todo de servicios financieros, empresariales y otros (26,2%), de sí misma (20,8%) y de Electricidad, gas y agua (17,6%). Al excluir el propio sector y sumar efectos indirectos, la manufactura gana protagonismo en los tres casos, seguida por servicios y transporte.
5. No basta con más encadenamiento: debe ser mejor. La evidencia sectorial sugiere que coordinar mejor las etapas productivas rinde frutos: en construcción, las obras con diseño y ejecución integrados se completan en menos tiempo. En el agro, factores como crédito, infraestructura, riego y escolaridad también podrían fortalecerse con cadenas más densas. El desafío está en vínculos que faciliten el acceso a mejores insumos, tecnología y conocimiento.
En resumen, más que buscar una sola palanca para destrabar la productividad, el documento invita a mirar la calidad de las relaciones entre empresas y sectores. La integración con proveedores aparece como una dimensión relevante para el desempeño productivo, especialmente en sectores complejos como minería y construcción, y abre una agenda de investigación y política pública para aprovechar mejor el potencial de las cadenas productivas chilenas.
Para revisar el informe en profundidad, visita https://politicaspublicas.uss.cl/wp-content/uploads/2026/10/261019-USS_Encadenamiento-productivo-y-productividad.pdf